1. Escuchamos de verdad: No empezamos a pintar pantallas o a escribir código solo con lo que nos cuentas: leemos entre líneas, hacemos preguntas, cuestionamos si hace falta. Nos involucramos al 100% aportando las ideas y la experiencia de otros tantos proyectos que han salido bien.
2. Explicamos en tu idioma: Después de entender tu proyecto, te contamos sin jerga técnica cómo lo vamos a hacer, por qué tomamos ciertas decisiones, cosas que conviene tener en cuenta, cuánto tiempo tardamos, qué riesgos vemos y cómo vamos a manejarlos…
3. Comunicación constante: No desaparecemos ni durante ni después. Vas a saber siempre qué estamos haciendo, cómo va todo, si surge algún desafío y que soluciones hemos pensado. Y después, si necesitas seguir, incrementar o modificar algo del proyecto, seguimos trabajando a tu lado.
4. En desarrollo testeamos todo: No te entregamos algo «que parece que funciona». Te entregamos algo que sabemos que funciona porque lo hemos probado en todos los escenarios posibles, analizando cualquier posible eventualidad que pueda surgir y teniendo plan B siempre preparado.